Acerca del tema

La energía es fundamental para la satisfacción de las necesidades básicas, uno de los derechos básicos de los consumidores.


Eficiencia energética

La quema de combustibles fósiles es una fuente importante de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI), que a su vez son uno de los principales contribuyentes al calentamiento global. Reducir el consumo energético, y por lo tanto el uso de combustibles fósiles, es la clave para hacer frente al cambio climático. Una de las maneras más fáciles y efectivas para los consumidores de hacer esto es mediante la eficiencia energética.

La eficiencia energética significa simplemente usar menos energía para hacer las mismas tareas. En términos prácticos para los consumidores, esto toma la forma de bienes y servicios energéticamente eficientes. La combinación de productos energéticamente eficientes y la conducta de ahorro energético de los consumidores tiene el potencial de contribuir significativamente a reducir las emisiones mundiales de GEI. También ofrece la ventaja adicional de cuentas de luz más bajas para los consumidores.

Por supuesto, la eficiencia energética es una parte de un rompecabezas más grande. Sólo guarda relación con la fase del ciclo de vida del producto, pero la producción también puede ser una gran consumidora de energía y los métodos de tratamiento son a menudo perjudiciales para el medio ambiente. Para más información sobre esto ver huella de carbono.

Para aumentar el uso de productosde alta eficiencia energética y el cambio de conducta, los consumidores deben tener la facultad de tomar las decisiones correctas. Para ello es fundamental que los consumidores tengan acceso a una información clara, exacta y confiable, normas sobre energía eficiente sólidas y eficaces e incentivos financieros apropiados. Paralelamente, como consumidores en sí mismos, los gobiernos y el sector privado tienen su parte que desempeñar en esto.

Acceso a la energía

Si bien la espiral del consumo de energía y las emisiones de gases de efecto invernadero son de un auténtico interés mundial, todavía hay casi dos millones de personas sin acceso a servicios energéticos formales. En muchos países en desarrollo sólo alrededor de dos tercios de la población está conectada a las redes eléctricas. En el África subsahariana, la cobertura es inferior a un cuarto. Incluso cuando se tiene acceso a los servicios, como los países de la antigua Unión Soviética, las interrupciones del suministro pueden ser frecuentes y altamente perturbadoras.

Cuando no hay acceso a redes formales, los consumidores confían a menudo en otras fuentes de combustible como el carbón vegetal, madera o queroseno. Pero usar así la madera puede dar lugar a la deforestación y la inhalación de humo es un grave riesgo sanitario. El queroseno puede costar hasta cinco veces más que la factura de electricidad equivalente. La quema de estos combustibles sigue emitiendo gases de efecto invernadero y contribuye al cambio climático, así como la deforestación.

La falta de acceso perjudica a los consumidores pobres y el medio ambiente. Si el mundo desea avanzar hacia un futuro bajo en carbono, justo y equitativo, debemos encontrar el equilibrio adecuado entre la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero y la ampliación de la cobertura a todos los consumidores. En resumen, todos los consumidores necesitan tener acceso sostenible a la energía sostenible.

 

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