Historia del movimiento de consumidores
Esta breve
historia del movimiento de consumidores se basa en un texto de
Julian Edwards (Director General de CI 1996-2005) que muestra cómo
CI fue agrupando a organizaciones de consumidores de todo el mundo
a lo largo de décadas de trabajo.
Los derechos de los consumidores se hacen realidad
La primera conferencia
internacional de dirigentes de organizaciones de consumidores se
celebró en La Haya en marzo de 1960. Al finalizar la reunión,
cinco de las 17 organizaciones presentes firmaron los documentos
necesarios para crear la Organización Internacional de Uniones de
Consumidores (IOCU, en sus siglas en inglés). Había nacido el
movimiento mundial de los consumidores.
Lo que tenían en común estas cinco
organizaciones provenientes de Bruselas, Londres, Nueva York y La
Haya era el deseo de ayudar a los ciudadanos a tomar sus decisiones
de compras bien fundadas y hacer así un buen uso de su dinero.
El boom de los consumidores
La oferta cada vez mayor de
productos iba acompañada de un aumento generalizado de los salarios
en Europa y Estados Unidos. La gente pronto se dio cuenta de
que estaba a merced de los fabricantes, sobre todo cuando tenían
quejas sobre la calidad y el valor de estos nuevos productos.
Como consecuencia, en un país tras
otro surgieron organizaciones de consumidores que analizaban los
productos que estaban a la venta, proporcionaban la asesoría
independiente que hacía tanta falta y se enfrentaban a los
comerciantes deshonestos cuando era necesario. Al obtener una
respuesta favorable por parte del público consumidor, rápidamente
se ganaron decenas de miles de adeptos que pronto se convirtieron
en cientos de miles.
Análisis comparativo de productos
Los siguientes años fueron testigos de
una colaboración cada vez más intensa entre estas nuevas
organizaciones y su puesta en marcha, así como de una ampliación en
el ámbito de actividad de la IOCU. Se invitó a los grupos que iban
formándose en todo el mundo a unirse y se emitió el primer boletín
de la IOCU de alcance mundial.
Mientras tanto, en las conferencias
bienales que organizaba la IOCU, los dirigentes participantes se
planteaban ampliar el temario para abarcar, en particular, la
necesidad de enfrentar la cara a la pobreza, el acceso a los bienes
y servicios básicos y las dificultades presentadas por los
consumidores en los países en desarrollo.
Membresía
Si bien el número de miembros
continuó creciendo, los recursos seguían siendo precarios. En 1968,
la IOCU aprobó una nueva Constitución, transfiriendo poderes de las
organizaciones fundadoras a los miembros con derecho de voto e
incrementando las cuotas.
Esto tuvo como resultado que hubo
más dinero disponible, a la vez que se daba la oportunidad de
participar a organizaciones que no encajaban en el mismo molde de
las fundadoras, concretamente, a las organizaciones que empezaban a
surgir en los países en desarrollo.
Oficinas regionales
A comienzo de la década del 70, se
abrió una oficina regional en Asia. Los integrantes de su comité
asesor provenían de India, Singapur, Malasia, Islas Fiji y
Filipinas, países éstos con intereses muy diferentes a los que
motivaban a los fundadores originales de la IOCU. Esta decisión
sería de crucial importancia en la historia del movimiento
internacional de los consumidores.
Labor pionera de colaboración internacional entre ONG
El modelo inicial de la nueva oficina
de Asia y el Pacífico era actuar como centro de intercambio de
información y de asesoría. La persona nombrada para dirigirla
aprovechó el momento para crear algo muy diferente.
Introduciendo un enfoque
enteramente nuevo, Anwar puso a las compañías transnacionales en su
punto de mira con campañas específicas en las que hacía participar
a otras organizaciones, tanto en países industrializados como
países en desarrollo. Impulsó a la IOCU a adoptar nuevas formas de
hacer campañas e incidencia política, jugando un papel de liderazgo
en la creación de redes enfocadas en un tema específico, junto con
otras organizaciones ajenas al movimiento de los consumidores como
la Red Internacional de Grupos pro Alimentación Infantil
(International Baby Food Action Network, IBFAN) y la Acción
Internacional para la Salud (AIS).
Directrices de las Naciones Unidas para la Protección del
Consumidor
Estos métodos y actividades dieron
resultados, siendo uno de ellos el documento internacional
fundamental del movimiento de los consumidores: Directrices de
las Naciones Unidas para la Protección del Consumidor, que fue
aprobado por la Asamblea General en 1985, después de 10 años de
campañas. Esta resolución confirió una legitimidad importante a los
principios de los derechos del consumidor y un apoyo práctico al
desarrollo de legislaciones nacionales de protección del
consumidor.
La necesidad de una voz mundial del consumidor 
La IOCU empezó a trabajar en
América Latina y el Caribe a principios de la década de 1980,
publicando, a partir de 1981, un boletín informativo sobre América
Latina, a través de su organización afiliada en México, lo que
culminó con la inauguración de una oficina regional en Uruguay en
1986.
El trabajo en África se inició a
fines de la década de 1980, culminando en la creación de una
oficina regional en Zimbabwe en 1994.
A medida que avanzaba la década de
1990, la IOCU ponía en marcha extensos programas para incrementar
la capacidad del movimiento en todas partes del mundo, instruyendo
tanto en métodos como en temas específicos. El número de miembros
aumentó hasta casi alcanzar la cifra de 250 organizaciones en 115
países. El movimiento de los consumidores se había convertido en un
fenómeno verdaderamente global.
Comienza el trabajo hacia la OMC
La labor de incidencia política
empezó a enfocar las negociaciones sobre el comercio internacional,
especialmente las que se realizaban en el seno de la recientemente
creada Organización Mundial de Comercio (OMC).
La IOCU también incrementó su
actividad ante la Organización Internacional de Normalización (ISO)
y la Comisión del Codex Alimentarius (organismo de normas
alimentarias) a medida que las normas internacionales se convertían
en el punto de referencia de las disputas en torno a las barreras
artificiales al comercio.
La IOCU se convierte en Consumers International
Para fines de la década de 1990, lo
que existía era una organización que había sufrido una gran
transformación, y que quedó reflejada en un cambio de nombre de
IOCU a Consumers International (CI), ocurrido en 1995.
La organización de campañas y la
captación de nuevos miembros se convirtió en una prioridad
particular en Europa Central y Oriental, así como en África.
El enfoque mundial de la actividad
se manifestó de varias maneras. Muchas publicaciones (con inclusión
de informes anuales) aparecieron en tres idiomas. Se celebraron
congresos mundiales por primera vez en América Latina (Chile, 1997)
y más tarde en África (Sudáfrica, 2000). Los presidentes de CI
provenían sucesivamente de Indonesia, Hong Kong, Australia, Brasil
y Kenia.
Surgen nuevos temas
CI facilitó que los miembros
tomaran parte en actividades referidas al comercio, a los alimentos
y a las normas técnicas. Algunos otros problemas de los
consumidores empezaron a adquirir relevancia, como, por ejemplo, el
acceso a los servicios públicos y su gestión, la regulación de los
productos transgénicos y la protección de los derechos del
consumidor en la era digital.
A medida que avanzaba el trabajo de
CI en estos temas, ya entrado el nuevo siglo, el ámbito de sus
técnicas y la diversidad de objetivos de sus campañas evolucionaron
también. Se potenció el diálogo crítico con las compañías
transnacionales, a la vez que se les exigía más responsabilidad y
una mayor rendición de cuentas respecto a su actuación.
CI en la actualidad
Actualmente los principios en los
que se fundó el movimiento siguen infundiendo energía e inspirando
a personas y organizaciones de CI en todo el mundo. Ha habido una
ampliación del enfoque, de modo a incluir la reducción de la
pobreza, la responsabilidad corporativa, los servicios y el consumo
sustentable así como el proporcionar asesoría respecto a productos
de consumo. En los momentos en que el movimiento entra a una nueva
etapa de 50 años, su compromiso con las campañas, la incidencia
política y el intercambio se muestra cada vez más firme.
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